Valoramos y somos valorados. Valoramos las acciones de los otros, valoramos
las personas de nuestro entorno y valoramos los objetos que nos rodean;
simultáneamente, los otros valoran nuestras acciones y valoran nuestra
persona. Los humanos no sabemos vivir sin valorar;
no tenemos una actitud indiferente y pasiva frente a la realidad, sino
que la sentimos bella o fea, buena o mala, agradable o penosa, como noble
o vil.
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